martes, 13 de noviembre de 2012

Invitación a leer: "La serpiente sin ojos" de William Ospina

GUADAÑAZOS PARA LA                               
BeLLA ViLLA            
                " La literatura a tajo abierto"     

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Edición No. 43, noviembre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
Correo electrónico: revistasfodelo@yahoo.com



Invitación a leer “La serpiente sin ojos” de William Ospina

Por Hernán Botero Restrepo


William Ospina ha culminado la tarea de escribir su trilogía sobre Pedro de Ursúa, y en verdad que lo ha hecho con gran competencia. La trilogía no posee un título general, es cierto, pero no lo es menos el que es sin disputa la trilogía de Ursúa.

Recordando el primero de los libros que integran la obra sobre el famoso conquistador en donde Ursúa es el indiscutible protagonista, no fue posible más que quedar a la ansiosa espera de que hiciesen su aparición las otras dos novelas que completarían la trilogía prometida. A su debido tiempo los ansiosos lectores tuvieron en sus manos “El país de la canela”. Todo en esta novela es impactante en el mejor de los sentidos: por fin aquel otro mito, el de las especias, que en realidad surgió primero dentro del imaginario conquistador que el mito de “El Dorado”, fue plasmado con toda su veracidad histórico-novelesca, en una prosa que algunos han calificado despectivamente de barroca no siéndolo. La prosa narrativa de William Ospina es muy rica, pero en rigor se trata de una prosa renacentista, ni tiene que ver nada con el Domínguez Camargo del “Poema heroico a San Ignacio de Loyola” ni con un Alejo Carpentier, ni mucho menos con Don Luis de Góngora.

Pasando a otro tema, es preciso advertir que en “El país de la canela”, Ursúa, que no participa en la frustrada búsqueda del Edén especiero, queda semi-escondido dentro del cuerpo narrativo de la obra, eso sí, sin menoscabo alguno de la importancia que el personaje posee.

En “La serpiente sin ojos”, el protagonista absoluto es de nuevo Ursúa y los motivos capitales que lo decidieron a realizar, después de la de Orellana, una expedición rio arriba, son las míticas ciudades de oro de las que hablaron aquellos que participaron en la primera expedición amazónica y el obsesionante mito de las mujeres guerreras, que Orellana aseguró haber visto a lo largo de las riberas del gran río.

El narrador es un pariente de Ursúa que había participado en su juventud en la inicial expedición y que veía en el capitán Ursúa a su ídolo, a quien muestra en toda su crueldad y despotismo y del que sin embargo afirma, una y otra vez, que nunca supo lo que era la traición, cosa infrecuente en un conquistador como él. Este segundo viaje por el Amazonas, que no pudo ser imaginado de manera más catastrófica, se entreteje con los fogosos amores de Ursúa y la mestiza Inés de Atienza.

Todo termina con la traición del aún más tristemente famoso que Ursúa, Lope de Aguirre, que se rebela contra Felipe II, asesina a Ursúa y en las tierras que llega a dominar se comporta como el más sanguinario de todos los tiranos, llegando incluso a asesinar a su hija para finalmente morir asesinado.


Adenda:
No convencen los poemas que alternan los capítulos en prosa de “La serpiente sin ojos”, porque no se integran en la estructura narrativa y poseen algo de apócrifos. Cuando pensamos en la poesía indígena de la conquista española de América (de la que ya queda tan poco), encontramos que los temas de los poemas giran alrededor de su cosmogonía, luchas tribales y motivos de la naturaleza. Además de lo anterior, los poemas de Ospina tienen algo de la poesía de nuestro tiempo, en clave simbolista, nada más alejado de la imaginería poética indígena.

martes, 6 de noviembre de 2012

Reflexiones acerca de la radio y la televisión colombianas de ayer y hoy

GUADAÑAZOS PARA LA                               
BeLLA ViLLA            
                " La literatura a tajo abierto"     

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Edición No. 42, noviembre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
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Reflexiones acerca de la radio y la televisión colombianas de ayer y hoy

Hernán Botero Restrepo /Raúl Jaime Gaviria

 Ciertamente nos encontramos en la era digital dominada por el internet y los medios electrónicos, no obstante una gran parte de la población del país aún no tiene acceso a estas nuevas autopistas de la información y ha de conformarse con la molienda, las más de las veces, de pésima calidad que les ofrecen los medios comerciales tanto de la radio como de la televisión en sus ámbitos público y privado. Sería paradójico suponer que quienes dependen exclusivamente de estos dos medios como oyentes y televidentes (hay multitudes que ni siquiera poseen televisión por cable) estén inexorablemente condenados a la dictadura de las narco-novelas, los desinformativos, los realitys de modelos y cantantes y a ese infernal ruido que nada tiene de música al que llaman reegaeton.

 Resulta irónico recordar que fue un dictador militar ,Gustavo Rojas Pinilla, quien inauguró la era televisiva en Colombia en la década de los años cincuenta del siglo pasado, y aunque indudablemente resultase denigrante el que su imagen se proyectara al principio y final de cada emisión , en un evidente alarde del culto a la personalidad, es también innegable que la calidad de aquellos programas era muy superior a los bodrios consumistas actuales que a su vez consumen, como si de el peor carcinoma se tratara, la mente y el espíritu de nuestra más vulnerable población espectadora. Atendiendo a una sana lógica temporal, es sencillamente inexplicable que hace más de sesenta años la población colombiana fuera más culta que la de hoy, luego de los portentosos avances en todos los campos que el país supuestamente ha experimentado. Lo otro sería que la dirigencia colombiana haya sido tan torpe y perversa que haya llevado al país por el camino de una involución tan alucinante, en el peor sentido, que ni las disparatadas imaginerías mágico-realistas de nuestro Nobel criollo llegarían a superarlas.

 En la Colombia de upa tuvimos excelentes radio teatros con excelentes actores radiofónicos (Bernardo Romero Lozano, Carmen de Lugo, y Gaspar Ospina son buenos ejemplos). Por lo que a la televisión respecta era encomiable la adaptación de obras clásicas de la literatura. Se llevaron a la televisión obras de la calidad de “El proceso” de Kafka y de “Canción de navidad” de Charles Dickens, que curiosamente fue adaptada por el nadaista mayor Gonzalo Arango. En cuanto a nuestra literatura nacional, esta también fue objeto de magníficas adaptaciones, baste citar para la radio a “Lejos del nido” de Juan Jose Botero y las versiones televisivas de “La Marquesa de Yolombó” y “Grandeza” de Tomás Carrasquilla”. Como últimos mojones de esta brillante trayectoria cultural podríamos mencionar el caso de la fiel adaptación de Marta Bossio de “El bazar de los idiotas” de Gustavo Alvarez Gardeazábal así como las de “Este domingo” de José Donoso y “La tía Julia y el escribidor” de Mario Vargas Llosa. Qué incomensurable distancia no solo en tiempo sino en mérito la que va de estas obras a la decadencia de “El cartel de los sapos”, “El capo”, “Escobar el patrón del mal” o “Protagonistas de novela” por mencionar solo la punta de ese infecto iceberg de la contemporánea producción nacional.

 Pasándo a los terrenos de la música, recordemos los programas dominicales transmitidos en directo desde el teatro Colón presentando a la Orquesta Sinfónica de Colombia y que siempre fueron complementados con lúcidas intervenciones por parte de expertos musicólogos del talante de un Otto de Greiff o una Hilda Pace. Y que no se diga que no se tomó en cuenta en aquella época nuestro rico y variado folclor musical nacional.Todas las manifestaciones de este género fueron ampliamente difundidas.


¿Sería siquiera posible imaginar que a eso de las nueve de la noche, como antaño, pudiera uno hoy sentarse cómodamente ante la otrora caja mágica (hoy caja idiota) a disfrutar de un sustancioso programa de debate cultural como “El pasado en presente” de Abelardo Forero y Ramón de Zubiría o de las disquisiciones sobre arte de la malograda Marta Traba? No, ni en la mejor traba, al pobre pueblo colombiano de hoy solo le han dejado el circo y le han quitado el pan, postrándolo en la más absoluta de las inopias culturales.


lunes, 29 de octubre de 2012

Un universo descentrado

GUADAÑAZOS PARA LA                               
BeLLA ViLLA            
                " La literatura a tajo abierto"     

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Edición No. 41, octubre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
Correo electrónico: revistasfodelo@yahoo.com


Un universo descentrado

Por Raúl Jaime Gaviria

  Cuando decimos que algo es el centro de algo nos referimos al carácter fundamental que ese centro posee para ese algo. Y así como para el monoteísta Dios, Allah o Y-veh se constituyen en el centro vital de sus existencias, para el amante lo será el ser amado. Cuantas veces no hemos escuchado baladas populares con frases como: “tu eres el centro de mi vida”, y así una infinidad de ejemplos más que nos remiten al carácter de sentido de convergencia y confluencia de fuerzas conferido a este concepto de centralidad. Esto es válido tanto para la medicina como para las matemáticas pasando por la arquitectura, la política y hasta el deporte, valga el ejemplo del fútbol, el más popular del mundo, que da siempre inicio a sus batallas balompédicas con la esférica ubicada en el centro del campo de juego.

  El centro del cuerpo humano se localiza simbólicamente en el corazón pues en caso de este detenerse la muerte sobrevendría ipso facto, y cuando el corazón enferma, el organismo entero se resiente y su ritmo se ve modificado. Con las ciudades ocurre exactamente lo mismo, sus centros son el reflejo de las sociedades de sus respectivos países. Si en estos hay guerra esta se verá intensificada en los núcleos de las grandes y no tan grandes urbes. También la cultura y el mundo de lo intelectual se asientan con un mayor grado de impacto allí y esto,en gran medida,por una simple cuestión de distancias y de economía. Y después de este fatigoso rodeo, por el cual extiendo mis excusas (es incorrecto pedirlas pues en un sentido estricto eso sería exigir que el otro se disculpase) llegamos por fin a lo central de este artículo. Hace unos pocos años que salió a la luz una publicación cultural con el no muy original nombre de Universo Centro que pretendía tomar las banderas de la defensa y apropiación cultural del centro, lo que en principio, al menos para mi, constituyó un motivo de regocijo que pronto derivó en un sentimiento de frustración. pues la apelación al centro que encontré en este periódico cultural no pasaba de ser epidérmica. Una sección en particular atrajo mi atención,por lo grotesca, llamada "Estilario" y firmada por Raúl Trujillo en el que se presentaban a personajes "típicos" del centro como si se tratara de modelos de farándula, no se por qué no pude evitar pensar en alguna publicación de principios del siglo pasado donde se presentaban los diversos tipos humanos divididos por razas y etnias con títulos tan sugestivos como: "Hombre negroide con lanza", " Mujer del tipo asiático recogiendo agua" , " Grupo de niños aborígenes australianos jugando con serpientes" y otras perlas similares.

  Lo que queda claro es que dentro del espíritu general de Universo centro no se observa un real interés por el acontecer social del centro que es bastante preocupante, sino un afán pseudo-snob (los verdaderos snobs de la escuela de Oxford merecen todo mi respeto) de presentar una falsa actitud contestataria sin riesgos vitales y desprovista en un todo y por todo de un corpus discursivo coherente. De cuando en vez dejan deslizar, o se les cuela, como por casualidad, algún artículo pasable e incluso alguno interesante (rescato a Eduardo Escobar y a Alfonso Buitrago como los mejores) , pero esas golondrinas no son suficientes para amainar el invierno de contenidos que padece desde su creación. Además está la evidente falta de independencia política que actúa necesariamente como camisa de fuerza para la creación y el pensamiento. Depender en tal grado de un grupo político o una administración en particular no solo es dañoso sino que amenaza a la larga la sostenibilidad no solo económica sino ideológica de la publicación pasando a convertirse en un mero arrume de papel que ni dice ni aporta nada al desarrollo de nuestro ser cultural.

  Por mi parte, y esto puede sonarles contradictorio debo confesarles que quizás sea yo uno de los mayores acaparadores de Universo Centro, pues inmediatamente que sale de imprenta, me apodero de innumerables ejemplares en bares,cafeterías y librerías del centro y de Laureles aunque esto lo hago no por mí sino por mi perrita Fox Terrier, que es muy afecta a la publicación y que de poder hablar confirmaría que lo que digo es cierto.

martes, 23 de octubre de 2012

Anti-discurso de aceptación del Premio Nobel de Nicanor Parra ensayado ante el espejo del baño de su casa de Las Cruces a sus 98 años y con entonación perfecta, días antes de ser anunciado el Premio Nobel de Literatura 2012.

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BeLLA ViLLA            
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Edición No. 40, octubre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
Correo electrónico: revistasfodelo@yahoo.com




Anti-discurso de aceptación del Premio Nobel de Nicanor Parra ensayado ante el espejo del baño de su casa de Las Cruces a sus 98 años y con entonación perfecta, días antes de ser anunciado el Premio Nobel de Literatura 2012.
Por Raúl Jaime Gaviria
Señores suecos y académicos:
  Hoy vengo aquí en nombre de nadie más que de mí mismo puesto que aunque soy chileno, Chile no soy. Quiero ser muy claro con ustedes y perdonen mi franqueza, aquí no me siento cómodo,aunque incómodo tampoco. Agradecimientos no daré que a esta edad que tengo ya no estoy para esos trotes. Más bien déjenme hablarles un poco de anti-poesía. Por ejemplo el que se me haya otorgado este premio me parece anti-poético. A los anti-poetas nos caen mal los premios, y el que le den un Nobel a una momia-atlética de 98 años como yo me parece una ironía que raya en el insulto. A los anti-poetas nos vendría mejor un dolor de muelas y escribir como energúmenos. Hablo en plural porque estoy un poco harto que se refieran a mi como el único, como si padeciera alguna enfermedad huérfana. Es más, voy a confesarles algo: este discurso no lo hice yo, que dejé hace tiempo de escribir a no ser los balbuceos de mis nietos a los que les voy siempre detrás con lápiz y libreta. Mi hija Colombina. que es tan inquieta como yo,o más, lo encontró colgado de Internet, firmado bajo seudónimo, tal y como se los estoy leyendo, coma a coma. Quién quiera que sea le agradezco por evitarme el romper mi ayuno escritural aunque en razón de la coherencia no puedo agradecerle pues no estoy para esos trotes.
  Pasando a otra cosa a mi no hace mucho me dieron el Cervantes y creo que se equivocaron, incluso amenacé con querellarme. Ese día no fui, fue mi nieto Tololo que con respecto a mi tiene la ventaja de que registra mejor en la tele. Hoy estoy aquí y no él porque el muchacho recién pescó novia y novia mata Nobel. Cometí el error de pedirle el favor estando ella presente, el chico ni se inmutó y me preguntó con aire suficiente: ¿es este otro chiste de los tuyos abuelo? y ante eso tuve que hacer de tripas corazón y aquí me tienen. Al contrario de Neruda, que aquí mismo en su discurso  pecó de geógrafo sin serlo, yo si que me ufano de conocer "al dedillo" las selvas suecas, sus montes y sus volcanes. Se extrañarán ustedes con lo de "selvas" siendo este un un país nórdico, sucede que esas geografías las recorrí en los cuerpos de Inge y Sun dos de mis ex-mujeres nacidas en estas tierras. En sano rigor bien podría decirse que en cuestión de amores ( y perdonen el anti-dicho) me la he pasado de la cueca a la sueca.
  Quisiera ya ir terminando pues no soy un nerudito en materia de discursos nobelescos amén del golpe al orgullo que desde ya supone no haber podido superar en brevedad a Coetzee.

martes, 16 de octubre de 2012

El gato sin botas y un ratón común y corriente (una fábula trágica)

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BeLLA ViLLA            
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Edición No. 39, octubre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
Correo electrónico: revistasfodelo@yahoo.com


El gato sin botas y un ratón común y corriente (una fábula trágica)

Por Hernán Botero Restrepo


Acorralado,
ya sin una sola
posibilidad
de escapar
del gato
el ratoncillo le suplicó:
señor, no me quite la vida.
El gato – ya sus zarpas y dientes
se aprestaban a destrozarle-
también ociosamente le preguntó:
¿cómo te llamas?
A lo cual le contestó el ratón:
los ratones no tenemos nombre
¿o acaso tengo trazas
de animal de dibujo animado?
pobre ratón anónimo
me pides lo imposible
adujo el gato.
¿Es qué acaso no sabes
que a lo largo de siglos
la evolución nos programó a los gatos
para matar roedores como tú?
¿la evolución? balbuceó el ratón.
¡Oh Dios de los animales,
salva mi vida!
Y tú santo de Asis
patrono de todos nosotros
¡sálvame de esta fiera!
tu dices en el “Cántico de las criaturas” que...
-mas el gato lo intrerrumpió-
y dirigió al ratón sus últimas palabras:
-no seas iluso Mickey,
no hay Dios que cuide de los animales,
ni estos tienen un santo patrón-
Don Micifuz se rió
y se dijo: -este es el primer ratón de biblioteca
que me toca matar,
además lo que voy a hacer con él
no es un acto inmoral;
yo como todo animal soy ateo.
Y aquí acaban la fábula y la vida de Mickey.

Deduzca el lector la moraleja
que crea conveniente
y si no halla ninguna
métase en las pieles del gato o del ratón.



martes, 9 de octubre de 2012

La música de lo urbano en la poesía de Víctor Bustamante


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BeLLA ViLLA            
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Edición No. 38, octubre  de 2012
Directores: Raúl Jaime Gaviria / Hernán Botero Restrepo
Publicación de Revista Asfódelo
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Por Raúl Jaime Gaviria


"Música" es el inquietante título del poemario escrito por Víctor Bustamante, y en éste, es precisamente la música la que subvierte sus propias reglas formales trasladándose a la calle. Con los inéditos instrumentos de la cotidianidad, el poeta se dispone a dejarse llevar por nuevas melodías, ocultas en los más inesperados rincones de su devenir citadino, a través de territorios que le son más afines que la misma naturaleza. Una noche de tragos en un bar o el furtivo encuentro con una muchacha, sometido a los juegos y los fuegos del azar erótico en cualquier motel de quinta con promesas de un sexo de primera. Escenarios temáticos como estos se acercan más a la realidad del hombre postmoderno que el que se nos ofrece en un haikú solipsista, repleto de ranas y lotos,escrito por algún surrealista trasnochado con delirios de monje zen. El mundo poético de Víctor nos recrea y nos relata un paisaje urbano constantemente renovado que se despliega ante los ojos al ritmo trepidante de una absurda película de Fellini. La poesía de Víctor es tanto más necesaria en cuánto que la literatura colombiana lleva décadas de espaldas al mundo del hombre común,lo que equivale a una traición a la poesía, puesto que ésta surgió y desde siempre se ha nutrido de las fuentes del ámbito popular, y aunque muten sus formas, su esencia será siempre igual. Víctor, en su poesía, no busca ser Rey de utopías encerrado en las soberbias torres de marfil del lenguaje, y muy por lo contrario nos propone el retorno a lo salvaje, para darle una vuelta de tuerca definitiva a la realidad,acercándonos a una vida que se nos ofrezca más plena. El lenguaje ,entonces, no actúa ya como carcelero sino como aliado e  instrumento de goce. Liberados de una vez por todas de los mandamientos que en la vieja poesía superan,y con creces,los diez del pueblo de David, qué importa ya un verso de más o una coma de menos. A la poesía nueva hay que vivirla primero para luego cantarla, y en esto Víctor es experto.

martes, 2 de octubre de 2012

Sobre “El hombre que no quería ser padre” de Alfonso Buitrago Londoño


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BeLLA ViLLA            
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Edición No. 37, octubre  de 2012
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