miércoles, 7 de enero de 2015

Poesía y vejez

GUADAÑAZOS PARA LA                           
BeLLA ViLLA            
                " La literatura a tajo abierto"     

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Edición No. 170, enero de 2015
Directores: 
Raúl Jaime Gaviria
Hernán Botero Restrepo 
Publicación de Revista Asfódelo


     Vejez de los mosqueteros
                                                       Por Hernán Botero Restrepo

Envejecen los cuatro
el dibujo que su amistad inscribe en la novela
se modifica,
más que una aventura
la vejez pone a prueba todo el ser:
el escaso futuro que aún transcurrirá
y los colores de sueño del recuerdo.
Los años se deslizan con las páginas,
el viento del tiempo dispersa los capítulos
(la obra está consumada),
y la amistad ya no es más que un ejemplo
para otros personajes: los lectores


Qué lucido fue Dumas
al no dar muerte a Aramis,
el que menos queremos del cuarteto
de los tres mosqueteros,
al final de El vizconde de Bragelonne
y convertido nada menos
que en la cabeza de los jesuitas.
Ciertamente Dumas era católico,
pero sabía muy bien
lo que la orden de Ignacio de Loyola
había sido hasta su propia época.










De senectute

Ganan en recuerdos vagos
o inundados de luz
el tiempo que les resta
cuando no se transforman en la contrafigura
del viejo memorioso,
lo cual a veces es una fortuna,
mas, ¿ a dónde se marchan
tantos bellos recuerdos no evocados?
¿Quién podría expresar
Los se quedan mudos en sus bocas temblonas?
Cuatro, seis, ocho manos,
pergamino traslúcido y manchado
ocultan sigilosas
fichas de dominó,
y el más inteligente goza tanto
como goza el más necio
si gana la partida.